El viaje había culminado. El coche avanzaba por la carretera bordeada de árboles y flores que anunciaban el cambio de estación. El trayecto hacia la Antgua Mansión Hill estaba cargado de un silencio cómodo, casi solemne. Leah permanecía junto a Kevin, su mirada fija en la ventana, observando cómo los rayos del sol se filtraban entre las hojas, jugando con la luz sobre su rostro. Vestía ropa cómoda, ligera, en tonos neutros que hacían que Kevin, aún detrás del volante, no pudiera apartar los ojo