Han pasado cuarenta días desde la muerte de los Presley. Cuarenta días desde que Leah vio el fuego consumir lo último que quedaba de su hogar, de su infancia, de la vida que había tenido antes de convertirse en la Señora Hill.
El tiempo había avanzado como un carruaje sin frenos. Imparable. Casi cruel como los recuerdos que la azotan. Y ahora, faltaban solo cinco días para la lectura del testamento.
El mundo exterior parecía mantener la respiración ante el inminente anuncio.
Los medios especula