La sala donde habían colocado a sus padres estaba envuelta en un silencio tan espeso que parecía absorberlo todo, como si incluso el aire se negara a mover el dolor que flotaba sobre las dos figuras cubiertas con blancas telas. El olor a desinfectante y flores frescas se mezclaba en una combinación extraña, casi irreal, demasiado fría para lo que estaba ocurriendo allí.
Leah avanzó lentamente, sus pasos eran suaves, casi arrastrados, y cada uno parecía arrancarle una parte del alma. Su respir