El reloj marca las 19:30 de la noche cuando Kevin cierra la puerta de su habitación.
El silencio de Villa La Matilde se extiende como un manto sobre cada rincón.
Solo el murmullo del viento que se filtra por las ventanas acompaña el sonido de sus pasos.
Se quita la chaqueta gris, la deja caer sobre el respaldo del sillón y se desabrocha los primeros botones de la camisa.
El día ha sido largo, tenso… y la fatiga se nota en cada movimiento.
Camina hacia el baño, dejando un rastro de prendas