Stefano se quitó los lentes oscuros y miró intimidante al guardia de seguridad, el mismo que casi los pilla en calzones.
— Creo que debe hacer mejor su trabajo y conocer a sus jefes.
El celador los miró mejor de arriba abajo y al otro hombre enorme de guardaespaldas detrás de él.
Parecían personas importantes, pero igual, ¿en qué momento entraron, que no los vio?
— Pero ustedes, no están en el libro de visitas y es fin de semana…
— Soy el Duque de Vallucci, no soy una visita en mi propia Unive