— ¿Para nosotros? - Fabio las miró con evidente emoción, al igual que Stefano.
— Ssii, no es…
— Como vuelvas a decir que no es mucho, te voy a morder la mejilla – Stefano le susurró al oído, que se coloreó de un hermoso tono rojo.
— Son perfectas, como tú. Creo que si nos regalas alianzas, debes ponérnoslas querida Carlotta.
Entonces lo hizo, con manos temblorosas, les mostró las iniciales en el interior de cada una «SCF» y un corazoncito.
Todo muy cursi y nada que ver con las joyas de diseñad