Stefano agarró los rizos por detrás de su cabeza y comenzó a menearse hacia arriba, mientras empujaba a Carlotta hacia abajo, para que lo tomara profundo en su garganta.
Acelerado, respirando agitado, marcando su propio ritmo más rápido, penetrando excitado en la ardiente boca devoradora.
Carlotta bajó su mano y la coló por dentro de su braga.
Estaba derritiéndose, su clítoris palpitaba doloroso y su coño se contraía pidiendo atención.
Sus cuerdas vocales vibraron en un gemido ahogado cuando do