El puño venía directo a su cara y quería evitarlo, sin embargo, su cuerpo ya no respondía tan deprisa como al inicio.
En el último segundo, antes de que siguieran deformando su rostro, bloqueó con sus codos, se inclinó hacia la derecha y subió con fuerza su rodilla para impactar contra el estómago del adversario.
— Mmm— el hombre gimió con dolor, entonces Fabio no perdió el tiempo.
Se abalanzó como un tigre rabioso sobre él, lo arrojó al suelo donde comenzaron a forcejear, pero Fabio se subió a