Cuando Carlotta abrió los ojos, lo primero que vio delante de su rostro, fue a la persona más inesperada e indeseada.
— ¿Hasta cuando piensas seguir fingiendo que estás enferma? ¿Te sentiste bien al darle lástima a Stefano?
La voz molesta de Valentina llegó a sus oídos.
El cerebro de Carlotta aún estaba medio confuso, pero al ver esos ojos de lagartona, enseguida se espabiló mirando a su alrededor.
Recordó que después de toda esa locura, parecía haberse desmayado.
— ¿Qué haces aquí? – le pr