— Si te pido que me bajes las bragas, ¿lo harías?
Carlotta le preguntó en voz baja y aunque era solo para fastidiarlo, sonó a un coqueteo en toda regla.
Se quedaron mirando por un segundo, en el cual el Duque solo la observaba con sus ojos azules, llenos de nubes tormentosas.
— Jeje era broma, Duque, ya me puedes bajar…
Stefano la puso con suavidad en el suelo, sobre una alfombra, pero de un segundo a otro, se medio agachó, y metió sus manos por dentro de la bata de Carlotta, enganchando un ded