## **Capítulo 78: Plata ensangrentada y el filo del bisturí**
—Deja de clavarme esa maldita aguja de anestesia local en el hombro, Doctora. Ambos sabemos que no funciona en mi metabolismo de lobo.
—Puede que no funcione, Damien, pero al menos le recuerda a esa cabeza dura tuya que estás tumbado en la mesa de una cirujana y que aquí las reglas las pongo yo —dije, soltando bruscamente la jeringa en la bandeja de metal—. Clara, mueve esa lámpara de techo un poco más a la derecha. Me tapa el ángulo