Cerré el panel del pasadizo secreto. Apenas había dado un paso hacia el centro de la biblioteca cuando escuché la voz de Silas.
—No sabía que fueras tan aficionada a la lectura nocturna, doctora.
Silas estaba de pie junto a la enorme mesa, envuelto en una bata azul marino.
—Sabía perfectamente lo que había detrás de ese panel —dije. Aceleré el paso hasta plantarme justo frente a él—. Hay fotos suyas con mi padre. El Proyecto Cuervo. ¿Por qué me lo ocultó?
—No te lo he ocultado —respondió Silas,