El interminable invierno del Norte se había rendido temprano este año, como si sintiera recelo de nosotros. El gigantesco jardín de la mansión se había librado del grueso manto de nieve que lo había cubierto durante meses, y el aroma fresco, húmedo y fértil de la tierra se mezclaba en el aire. Hoy era la mañana del día que pasaría a la historia de la manada como el "Gran Festival de la Paz".
—¡**Damien**, si no te quitas esa corbata del cuello, te juro que no dejaré que ni tú ni tu chaqueta pas