Vi alejarse a Renee junto a Kieran, sus siluetas desvaneciéndose en la distancia mientras sentía cómo todo dentro de mí se incendiaba. Era un fuego abrasador, una mezcla letal de rabia y un dolor que desgarraba mi corazón. Sabía, con una certeza amarga, que este era el punto de no retorno. Lo que éramos antes se había perdido; ahora ambos éramos cazadores. Y alguno debía morir.
Miré al cielo, azul al principio, pero con una sombra gris que lo invadía lentamente. Las primeras gotas de lluvia cay