C65- EL FINAL DE ALGO
El silencio que siguió fue diferente al anterior. Más pesado.
Jade, de pie junto a la puerta, sonrió por dentro con una satisfacción que le calentó el pecho.
«Ahí está. Ahí está la Mariam que necesitaba que su padre viera.»
Mustafa se enderezó.
—Estás contradiciendo a tu padre delante de visitas.
—Estoy defendiendo a alguien que no puede defenderse sola.
—Eso no te corresponde a ti.
—Entonces, ¿a quién le corresponde?
La voz de Mariam no subió, pero tampoco cedió. Yasmine a