C64- QUE LA SAQUEN DEL PALACIO
Mustafa bajó del auto y Jade lo esperaba en la entrada principal con las manos juntas y una sonrisa que había practicado lo suficiente como para que pareciera genuina.
—Tío. —Se inclinó levemente—. Qué honor tenerlo en el palacio.
Mustafa la miró con esa expresión suya de siempre, seria, evaluadora, la de un hombre acostumbrado a que los demás ajustaran su comportamiento antes de que él abriera la boca.
—Jade. —Asintió—. ¿Cómo está el palacio?
—Tranquilo. —Hizo un