C226- PROTEJAN EL HONOR DE MI ESPOSA
El todoterreno frenó en seco frente al hangar principal del puerto privado de los Sabbag. Zayd bajó antes de que Tariq apagara el motor, esquivando los charcos de aceite que brillaban bajo las luces de emergencia de las patrullas.
Tres oficiales de la Guardia Real se cuadraron de inmediato al verlo pasar.
—Señor —dijo el comandante a cargo, dándole el paso hacia la oficina principal—. El perímetro está asegurado.
Zayd entró.
En el suelo, detrás de unas cajas