C225- CONDENADO A UNA SILLA DE RUEDAS
El todoterreno avanzó de regreso en un silencio absoluto.
Zayd mantenía la vista en el frente, pero no veía el asfalto. Al llegar al palacio, caminó directo a su estudio privado sin mirar a los guardias que se alineaban en los pasillos. Cerró la puerta, apoyó las manos sobre el escritorio de madera oscura y dejó caer la cabeza.
El eco de los gritos amordazados de Jade todavía le zumbaba en los oídos, pero lo que más le pesaba en el pecho eran sus últimas pal