C186- POR SEGUNDA VEZ.
YASMINE.
La madera de la puerta presionaba mi espalda y su cuerpo aplastaba el mío. Sus dedos enredados en mi cabello tiraban con fuerza, y yo no podía evitar que mis manos se aferraran a sus hombros como si fueran mi único ancla en medio de ese huracán llamado Baron.
—Mírame —dijo.
Lo hice, porque cuando él usa ese tono, mi cuerpo obedece antes de que mi cerebro pueda protestar. Sus ojos azules me perforaban, y en ellos vi algo que no esperaba. No era solo deseo. Era otr