C181-HABÍA ESTADO CIEGO
Yasmine sostuvo la mirada por un par de segundos que parecieron eternos. No hubo emoción, ni agradecimiento, ni entusiasmo en sus ojos. Solo una indiferencia que a él le caló como un balde de agua fría.
—Una hora —repitió ella con voz cortante—. Bien, asumo que esto es parte de nuestro acuerdo. Estaré lista antes.
Dio un paso hacia el lado, esquivando su brazo y caminó hacia su habitación sin volver a mirarlo.
Cincuenta minutos después, Yasmine salió de su habitación.
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