C182-PERDÓNAME
La noche continuó.
Yasmine sonrió, conversó, respondió preguntas con la misma facilidad con la que respiraba y Baron se quedó a su lado, observándola como si la estuviera viendo por primera vez.
En algún momento, mientras hablaban con un grupo de empresarios, Baron puso la mano en la parte baja de su espalda.
Yasmine se tensó, mientras el corazón se le aceleraba. Bebió de su jugo y le siseó sin mirarlo.
—No es necesario que tengas la mano ahí.
Baron hizo caso omiso a su reproche,