C125- LA MUJER EQUIVOCADA
Ibrahim abrió los ojos despacio.
Lo primero que vio fue el cielo, blanco de calor, sin nubes.
Luego sintió las manos.
Dos manos pequeñas sobre su costado, presionando con una firmeza que no esperaba, y cuando bajó los ojos encontró a Mariam inclinada sobre él con la frente a medio metro de la suya.
No lo estaba mirando a la cara.
Miraba la herida y presionaba la tela con un ritmo que no era pánico sino algo completamente distinto.
Ibrahim había visto a muchos hombres en