LAS MENTIRAS DE GEMMA.
Zaira entró y saludó a Susana, quien la abrazó fuertemente.
-Niña, me alegra verla por acá, me dijeron que estabas con licencia, no te llamé, porque estaba segura de que no me contestarías pensando que era de parte del señor Fabbri, me alegra sinceramente que estés aquí.
-Lo sé Susana, te quiero mucho y lo sabes, pero necesitaba un momento para mí y para poner todo esto en orden, ya lo he hecho así que nada, a trabajar, pásame por favor mi agenda y si me regalas un café, te lo agradecería.
Si e