EN LA RECEPCION.
Zaira bajó y volvió a tomar asiento donde le correspondía, Dante no despegó sus ojos de la chica.
A la hora de dar el discurso final, Dante se levantó de donde estaba sentado en el puesto de honor en la mesa principal, imponente, no había mujer que no mirara a aquel espectacular hombre de traje entero hecho a la medida por los mejores diseñadores.
-Buenas noches y felicidades, yo no soy de dar discursos extensos y esta no será la excepción, así que solamente diré a la estudiante Zaira Smith que