Mundo ficciónIniciar sesión—¡Es que eras un insoportable! —reí, echándome hacia delante—. Yo entré buscando al encargado y lo primero que vi fue a un hombre de espalda ancha, hombros enormes y una camiseta azul marino que parecía a punto de reventar por la presión de sus músculos, enroscando una válvula con una fuerza que, te lo confieso hoy, hizo que se me apretara el estómago de una forma muy extraña. Pero







