(Narrado por Gabriel)
El espejo del baño me devolvía la imagen de un hombre que apenas reconocía. Me había quitado el hollín, el sudor del gimnasio y esa armadura de Capitán que parecía habérseme pegado a la piel. Me puse una camisa negra, de esas que Isabella una vez miró con curiosidad, y me eché un poco de loción, aunque sentía que el olor a celos y a humo seguía ahí, flotando en mis pulmones.
Lucas me esperaba en la sala, dándole golpecitos impacientes al reloj. Él también se había cambia