La playa de Thalassa dejó de ser un escenario de guerra para convertirse en un santuario de fuego. El beso inicial, cargado de rabia y alivio, se transformó rápidamente en algo mucho más oscuro y hambriento. Gabriel empujó a Isabella contra el lateral de la camioneta, y el metal frío de la puerta fue el contraste perfecto para el calor abrasador que emanaba de sus cuerpos.
Sus labios no se separaban, moviéndose con una urgencia que decía todo lo que habían callado durante semanas. Isabella enre