Narrado por Gabriel Calvelli
El tiempo en los Alpes no se detuvo por nuestro dolor. Las estaciones cambiaron con una crueldad indiferente; el deshielo dio paso a una primavera vibrante y, finalmente, el verano se instaló con un calor que parecía evaporar la poca paciencia que nos quedaba. Habían pasado cuatro meses desde la cirugía. Cuatro meses en los que el tumor de Isabella era solo una cicatriz bajo su cabello, pero en los que nuestra relación se había convertido en un campo de escombros.
La