Narrado por Gabriel Calvelli
Salí del cine con el corazón martilleando contra mis costillas, todavía sintiendo el eco de sus labios sobre los míos. Pensé que se había ido, que el pánico la había empujado a su coche para huir de esa conexión que no lograba procesar. Pero cuando las puertas de cristal se abrieron, la vi.
Isabella estaba de pie en la acera, bajo la marquesina de neón del "Le Lumière". El cielo de Olimpia se había roto en una lluvia torrencial y repentina, de esas que lavan el asfa