Narrado por Gabriel Calvelli
El motor de la Unidad Ligera de la Estación 12 rugía mientras trepábamos por las colinas serpenteantes de Olimpia. Lucas conducía con una concentración feroz, esquivando el tráfico con una destreza que solo los años en la 314 le habían otorgado. A mi lado, el Capitán Vargas revisaba la tableta táctica con el ceño fruncido.
—Escuchen bien —dijo Vargas, su voz cortando el aire cargado de adrenalina—. La residencia Carrington tiene un historial de falsas alarmas, pero