—¡Esto es una estación de bomberos, no una guardería de "Pocoyó"! —rugí, pero Dominic soltó una carcajada que desarmó a todo el equipo.
Isabella se acercó a mí, rodeándome el cuello con los brazos mientras yo trataba de mantener mi cara de "Capitán rudo".
—Gabriel... solo unas horas. Míralo. Necesita sentir que este lugar es seguro. No puedes ser tan frío.
—No es f