LAS BESTIAS PREPARAN LA VENGANZA.
Elisa sonrió dulcemente, por fin había encontrado a alguien que la entendiese, y que conociese su realidad, una sonría dulce se había formado en la faz de Elisa, —creo que es momento que entremos ya en la cabaña, la noche ya es densa, replico Elisa, y yo deseo que podamos hablar mucho sobre esta venganza, agradezco tu elocuente compañía, y aprecio con mi vida que hayas venido Para vengar a mi madre.
Elisa y Didier entraron en la cabaña, ambos entraron la carne recién horneada, Elisa se sentó en