CAPÍTULO 52 — No vengas a mí.
Anastasia.
Me sentí perdida mientras el auto avanzaba y recordaba las palabras de mi padre como si me castigaran una y otra vez. No solo él, la mirada decepcionada de mamá me tenía rota el alma, y por más de que intentaba reponerme, no podía evitar sentirme la peor persona de este mundo.
Era una mujer llena de inseguridades, había sido criada con muchas normas que habían puesto límites a mis pensamientos, estaba colmada de restricciones mentales, y aunque había pasado muchos obstáculos físicos