—No deberías… —Mikhail le dijo de forma seria a Sara, y Mauro intervino.
—La llevaré sana y salva, confía en mí… además, ustedes tienen otros asuntos, Sara se aburrirá… —Mikhail torció los ojos mientras Sara sonrió.
—No eres mi niñero, y si no quieres que le diga a Iván que en este preciso instante ustedes dos serán un par de conejos en un sitio escondido, entonces déjame…
Mauro apretó la boca y Mila se sonrojó.
—Sara…
—Mila, no te preocupes, esto no es para ti, cariño, él me entiende… —Mikhail