Mikhail caminó con Mila hasta una de sus camionetas, y Mila notó como él retrocedió cuando ella ya se sentaba en el asiento trasero, ya que Mauro había hecho acto de presencia, e intentó frenar a Mikhail antes de que se fuera.
—Debo irme Mauro… hay un club, todos serán recibidos allá… —Le dijo Mikhail tomándole el hombro—. Pásala bien… hablaremos luego.
—¿Vendrás después? Me refiero a esta misma noche —Mauro preguntó y Mikhail negó.
—No lo creo…
Los ojos de Mauro miraron hacia dentro de la cami