Mila.
—Te felicito Mila… eso que hicieron allá en África, tiene sus méritos… realmente estás comprometida con la causa… —asentí lentamente hacia Marco, que era el jefe de toda nuestra organización.
Marco Harris era el fundador de nuestra ONG, un hombre de cincuenta años al que admiraba muchísimo, y, sobre todo, respetaba.
Algunas personas en la organización no veían muy bien que me reuniera con él al privado, pero solo Marco y yo sabíamos lo mucho que nos apreciábamos.
También por eso existí