—Es tu primer cumpleaños en la jungla… —mis ojos se torcieron y negué hacia Sara que estaba en la pantalla.
—No es una jungla Sara, es África, y me vuelvo mañana…
—¿A Rusia?
—Obvio no, a Estados Unidos… haremos una campaña en nuestra ONG, y luego nos enviarán a diferentes lugares… creo que extrañaré este lugar… —Sara arrugó su boca.
Ella era un snob, con mucho egocentrismo y la pisca de ironía que destacaban a los Kozlov, a excepción de mi querido amigo Sergei, que lo sacaba de todo ese saco.
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