CAPÍTULO 102 — Suya.
Irina.
Sentí un nudo en la garganta al escuchar sus palabras, y mi corazón latía con fuerza. A pesar de todo lo que había pasado entre nosotros, seguía siendo como siempre, y no había otro lugar donde pudiera sentirme de esta forma…
Sus brazos me envolvieron entera y mis ojos se cerraron cuando su olor me invadió. Metí mi cabeza en su cuello y luego sentí cómo su boca dejó un beso en mi coronilla.
—Quiero quedarme esta noche… —el relámpago que se extendió en mi cuerpo, no fue normal, me separé