CAPÍTULO 103 — Una cena extraña.
Irina.
Después de ese momento intenso y apasionado, Damien y yo nos quedamos abrazados en la cama, recuperando el aliento y disfrutando de la cercanía el uno del otro. Las palabras que habíamos compartido antes de entregarnos a la pasión seguían resonando en mi mente.
“Mía para siempre”
—¿Estás bien? —preguntó Damien mientras acariciaba mi cabello.
Asentí, incapaz de encontrar las palabras para expresar lo que sentía. No era solo deseo, había algo más profundo y significativo entre nosotros.
—N