Mundo ficciónIniciar sesiónEl Hospital Charité olía a desinfectante y decisiones que nadie debería tomar solo.
Diego había recorrido los pasillos blancos durante las últimas tres horas, sus pasos resonando contra el linóleo con el ritmo irregular de quien había perdido toda noción del tiempo. Once horas de vuelo desde México, directo desde el aeropuerto hasta este lugar donde el aire mismo parecía cargado de urgencia y desesperación. Las luces fluorescentes proyectaban sombras duras bajo sus ojos, acentuando las







