Mundo ficciónIniciar sesiónLa puerta de la habitación del hospital se abrió con la silenciosa precisión de alguien que había aprendido a entrar en lugares donde no era bienvenida. Margaret Schneider cruzó el umbral llevando consigo el frío de los pasillos hospitalarios, y con esa frialdad vino la verdad terrible de que el pasado nunca permanecía enterrado en las tumbas donde lo dejaban.







