Mundo ficciónIniciar sesiónValentina Solís había enfrentado la muerte cuarenta y siete veces en cinco años, pero ninguna se sintió tan definitiva como el cañón de una Glock apuntando entre sus ojos.
El pasillo subterráneo de la embajada estadounidense en Moscú olía a cordita quemada y sangre fresca, una combinación que su cerebro había aprendido a asociar con supervivencia extrema. Las luces de emergencia parpadeaban en intervalos irreg







