Mundo ficciónIniciar sesiónDos horas para salir de Rusia suena generoso hasta que estás en Moscú sin pasaportes, sin dinero, y con un niño traumatizado que llora en el idioma que aprendió en cautiverio.
La puerta lateral de Lubyanka se cerró detrás de ellos con un chasquido metálico que sonó como una sentencia final. Diego sostenía a Hermann Jr. contra su pecho, el pequeño cuerpo temblando violentamente bajo la chaqueta inadecuada que alg&uacu







