Kereem…
Nunca fue tan difícil moverme. Había un caos total fuera del palacio y miles de llamadas por contestar. Necesitaba dirigirme al país en algún momento, pero lo que más necesitaba era ver a mi hermana, y Asad estaba haciendo todo un plan para salir a la clínica del palacio a unos kilómetros de mi ubicación.
Salí de la sala de seguridad con el pecho ardiendo, como si los restos de mi madre, los gritos de Janna y las carcajadas de Naim me perforaran por dentro. Estaba agotado, físicamente m