Allí estaba él…
Bakir estaba rodeado de varios hombres, con armas largas, se bajaban de un todoterreno, mientras tiroteó rápidamente la camioneta donde Zahar y Kereem venían, asesinando al conductor y al hombre que venía en frente como guardia.
Zahar tomó en arma del suelo y lo apunto rápidamente, manteniendo su adiestramiento a pesar de su estado. Su cuerpo apenas se cubría con la chaqueta de Kereem y sabía que tenía solo segundos para negociar.
Las camionetas de Asad y su equipo estaban a unos