Zahar…
Estábamos viendo el mapa en la mesa, Asad explicaba los pasos a seguir, y no sabía qué había pasado con la embajada o qué conexiones hicieron porque mi tiempo ausente, que aún me tenía temblando las piernas.
No quería mirar a Kereem que ya estaba listo en su uniforme, con un chaleco especial, así como los demás del grupo. Yo apenas me estaba colocando el mío, ordenándole a mi cerebro que se enfriara por completo.
Como Asad lo había dicho, nos íbamos a dividir en dos grupos. Unos, iban a