Terceros…
Los pasos de Naim resonaban firmes mientras avanzaba por el pasillo principal del palacio. Había sido escoltado por los altos mandos militares, mientras afuera, la nación hervía.
Las calles estaban militarizadas, y había un silencio tan severo que incluso era preocupante.
La muerte de miles de rebeldes podía incluso olerse. Había mucha sangre derramada, pero a él no le importaba, porque este había sido su plan desde un inicio. El grupo terrorista solo había sido un gancho, y ahora él