Terceros…
Sanem respiró agitada, mientras la mano de Naim apretaba la suya. Ella estaba tratando de contener las lágrimas, pero era inevitable que se le salieran todas.
La mirada y las palabras de Naim eran diferentes, y sabía que él había planeado algo desde hace mucho, sobre todo para herir a Kereem, pero no sabía ni se imaginaba hasta qué magnitud. Tampoco es que ella quería a Kereem muerto, porque a pesar de todo por lo que había tenido que pasar, él era su esposo y siempre lo sería.
Naim p