Zahar se limpió la boca y restregó las gotas de sangre para quitarlas de sus labios. Miró hacia todas partes, colocando su hiyab en su cabeza y cubriendo su rostro, comenzó a caminar por las ventas de telas, mientras eligió una al azar.
—Por favor, deme esa… —La persona que estaba atendiendo quería explicarle la clase de hilos de la que estaba hecha, pero Zahar la interrumpió—. No, solo quiero que me la venda, tengo prisa —La mujer frunció el ceño, aun así, envolvió la tela en la bolsa de papel