“Es hora, no va a ver otra oportunidad más que esta”.
Zahar observó su móvil analógico y pasó un trago. La única forma de ver a Aziz era ahora que Kereem estaba ausente en el palacio, y el único medio, para salir, era Emré.
“Es mejor que no se lo menciones a Naim”.
Recordó la mirada de Emré, parecía entender un poco la dinámica entre ellos, pero Zahar estaba contra reloj, y debía usar todo lo que estaba a su alcance para salir un momento del palacio.
Después del almuerzo tocaron su puerta, y